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Y doy las gracias a Dios por haber fabricado un bicho tan lindo, que con su sola presencia nos enternece los sentidos y nos hace olvidar todo lo que hemos aprendido a costa del dolor. N. de la de Llinua y hacia la entrada oriental del canal entre la costa de Tenaún y la isla de Quinchao. Lautaro.–Paraje de oficinas de salitre situado en la parte central del departamento de Taltal hacia el NE. Limache (San Fraúcisco de).–Villa del departamento de Limache, camiseta del barça situada al lado derecho del río de este nombre y á unos tres kilómetros hacia el NO. Liray.–Fundo situado en el departamento de Itata al SE. ¿Sinónimo de qué cualidades psicológicas es el mencionado adjetivo? El «un» final, es onomatopéyico, redondea la palabra de modo sonoro, le da categoría de adjetivo definitivo, y el modo grave «squena dritta» se convierte en esta antítesis, en un jovial «squenun», que expresando la misma haraganería la endulza de jovialidad particular. En el puro idioma del Dante, cuando se dice «squena dritta» se expresa lo siguiente: Espalda derecha o recta, es decir, qué a la persona a quien se hace el homenaje de esta poética frase se le dice que tiene la espalda derecha; más ampliamente, que sus espaldas no están agobiadas por trabajo alguno sino que se mantienen tiesas debido a una laudable y persistente voluntad de no hacer nada; más sintéticamente, la expresión «squena dritta» se aplica a todos los individuos holgazanes, supervigo tranquilamente holgazanes.

En la bella península itálica, la frase «squena dritta» la utilizan los padres de familia cuando se dirigen a sus párvulos, en quienes descubren una incipiente tendencia a la vagancia, es decir, la palabra se aplica a menores de edad que oscilan entre los catorce y diecisiete años. Y mi corazón se anega de una paz maravillosa, y no me arrepiento de haber nacido. Hay días que me despierto con un sentimiento de dulzura floreciendo en mi corazón. Si estoy de buen humor, compro un diario y me entero de lo que pasa en el mundo, y siempre me convenzo de que es inútil que progrese la ciencia de los hombres si continúan manteniendo duro y agrio su corazón como era el corazón de los seres humanos hace mil años. En la actualidad el gremio de almaceneros está compuesto en su mayoría por comerciantes ibéricos, pero hace quince y veinte años, la profesión de almacenero en Corrales, la Boca, Barracas, era desempeñada por italianos y casi todos ellos oriundos de Génova. Ustedes recordarán haber visto, y sobre todo cuando eran muchachos, a esos robustos ganapanes de quince años, dos metros de altura, cara colorada como una manzana reineta, pantalones que dejaban descubierta una media tricolor, y medio zonzos y brutos.

Recuerdo ahora que en el naufragio del «Principessa Mafalda» una mujer se mantuvo con su criatura ocho horas en el agua. Y no quedarán, porque esta palabra es auténticamente genovesa, es decir, una expresión corriente en el dialecto de la ciudad que tanto detestó el señor Dante Alighieri. Y las madres, las buenas viejas que protestan cuando el grandulón les pide para un atado de cigarrillos, tienen una extraña debilidad por este hijo «squenun». Aclaración. No debe confundirse este término con el de «tirarse a muerto», pues tirarse a muerto supone premeditación de no hacer algo, mientras que la «fiaca» excluye toda premeditación, elemento constituyente de la alevosía según los juristas. Yo, cronista meditabundo y aburrido, dedicaré todas mis energías a hacer el elogio del «fiacún», a establecer el origen de la «fiaca», y a dejar determinados de modo matemático y preciso los alcances del término. De modo que el «fiacún» al negarse a trabajar no obra con premeditación, sino instintivamente, lo cual lo hace digno de todo respeto.

Y lo probaré amplia y rotundamente, de tal modo que no quedará duda alguna respecto a mis profundos conocimientos de filología lunfarda. Comunicábame un distinguido erudito en estas materias, que los genoveses de la Boca cuando observaban que un párvulo bostezaba, decían: «Tiene la ‘fiaca’ encima, tiene». Confundir la «fiaca» con el acto de tirarse a muerto es lo mismo que confundir un asno con una cebra o un burro con un caballo. Al atravesar dicho llano central y como á 30 kilómetros al N. de la ciudad de Ángeles da un gran salto, formando una catarata, que por la altura de su caída y la profundidad de los barrancos, no es menos curiosa é imponente que las celebradas de esta clase. Andes en su primera parte, y después al través del llano central con moderada corriente, y va á juntarse con el Perquilauquén por los 35º 49′ Lat. y 71° 51′ Lon. Leones (Isla de los).–Islilla pintoresca situada por los 43º 46′ Lat. y 73º 00′ Lon. El, del Escuadrón de Seguridad; ella planchadora o percalera.